Aves

con tanta lluvia,
y tan poco sol
las aves cantan,
cada mañana.

no se derrumban,
nunca se fallan.
hacen lo suyo
mientras aguardan.

el sol que tarda
esta mañana,
sólo acrecenta
su bello canto.

como obsesión,
dar luz que se oye
calor que suena,
se reproduce.

colores vistos
por los oídos,
con flores suaves
hechas plumaje.

Florecilla

petalos y hojas
se suman al desconcierto
olvidados en la tierra
sin que puedas detenerlo.

sé paciente florecilla,
no te amargues, ni te turbes
que a pesar de los dolores
innegable es tu semilla.

y si te apagas
y palideces
y el sol que te llamó a ser
hoy por hoy te consume.

y si es triste,
y casi injusto
y te marchitas
y te secas.

si los que te regaron
su camino siguieron.
y los que te miraron
otras flores eligieron.

no te detengas, no te apures
dale tiempo a tu proceso
muere muchas veces
que así se florece adrede.

Como el sol

Hay sueños que se asemejan al sol; brillan y te iluminan, te dan calor, porque saben deslizarse por los travesaños del alma, para hacerla estremecer, y levitar, y tararear, y zapatear de dicha y plenitud…

También son como el sol porque querrás acercarte, cada vez, un poco más…

Te quemas, te calcinas.

De modo que, cuando te haces polvo y muchos vientos soplan, ¿Quién te recuerda?

Suplicio

somos pues lo que tememos,
nunca más lo que ya fue.
somos lo que nos arranca el sueño,
lo que vemos al no ver.

el suplicio del anhelo
crepitante como eco,
que interroga a la certeza
marchitando toda fe.

las preguntas repetidas,
sin respuestas que coincidan,
que abren hueco y hacen mella,
escarpando a quien respira.

traicionar ahora es posible,
del tinglado somos parte.
ser astuto e invisible,
nunca más insobornable.

para qué rezo por alas,
que no van a desplegarse;
peso muerto a mi espalda
y del ego, antifaces.

yo no digo que respiro;
es estúpido ser mártir.
perecí al salvar del agua
al que es pez desde que nace.

¿qué hay entonces en todo esto?
poco y nada, nada y todo…
pensamientos que se escriben,
sólo versos que se esparcen…

Burbuja

Cae la gota,
-toc-

llamémosle burbuja.

choca con el suelo,
-toc-

con fuerza se despedaza.

Languidece el universo jabonoso,
tornasol.

La imaginación,
colorida y resbalosa,
líquida, juguetona,

poco lúcida:
autodestructora inofensiva.

Afuera de la gota
-burbuja-

el viento huele
a realidad.

Mi negrura tecnicolor

Hace días leí que sos hija del sol, ese que pintó tus pelitos negros y dejó vetas doradas cuando abandonó intempestivamente el cuerpo de tu madre. También que sos un regalo, un símbolo de la buena suerte, un amuleto contra las tormentas. Tiene mucho sentido si consideramos la época en que llegaste a mí.

Me buscas, siempre quieres estar lo más cerquita posible a mi pecho, como si supieras que es ahí donde duele, que es ahí donde truena y llueve. Cierras tu ojitos dormilones y enciendes el motor ronroneante que, de forma poderosa, cura mis penas por instantes. También te estiras medio dormida y posas de maneras tan graciosas que es imposible no sonreír sinceramente. Te acomodas en mi regazo mientras leo, acurrucada y dormida custodias esa soledad que nos acompaña, la impregnas con tus rutilantes pedacitos de sol, haciéndola placentera, segura, enriquecedora.

Te atesoro y te adoro… Y sos feliz en la autenticidad de tu ser y más feliz soy yo de que llegaras, para juntas hacer arcoíris; yo con mi lluvia, vos con tu sol.

Desde el fin

felicidad y dicha, perfectamente actuadas.
condescendencia propia, muy fácil de asumir.

girando va imparable la rueda de la vida,
sin dejar de entregarle lo que ha de recibir.

pero hay momentos raros, llegan sin esperarlos.
no llaman a la puerta, irrumpen desde el fin.

jalonan nuestras fibras, gemimos cual violines.
y con mil volteretas gritamos ¡libre al fin!

que calle el mundo entero para escuchar su risa,
fingida o no fingida a todos les da igual.

montones de experiencias, jolgorios excitantes.
lejos de su cabeza pensar en el final.

y giran las agujas, se callan instrumentos.
vienen los tropezones para poder entrar.

mutismo absoluto, las almas dormitando,
ahora cierra sus ojos para unirse al compás.

maldita sea la noche ingratamente experta,
que obliga a esos ojos mirar el interior…

en esa oscura alcoba puede escuchar su risa,
y en medio del silencio el eco de su voz.

Miopía

«tiene mirada expresiva»
siendo sus ojos nativos,
grandes, profundos y vivos
que cuando ríe se achinan.

ojos que esconden historias
que nunca fueron contadas.
y es que con esa mirada,
sabe ahondarse en las almas.

vacilante y silenciosa
busca con ellos respuestas.
con tan tenaz insistencia
que hasta una piedra hablaría.

¡pero vaya, qué ironía!
esto sí que es un misterio;
para mirarse hacia adentro
sufren de aguda miopía…