Verme forzada a elegirme a mí misma, en lugar de esperar a que otros lo hagan, no puede ser algo tan malo. Al final, soy lo más real que tengo.

El corazón está lleno de anhelos, a veces más de los que puede sostener.

Algunos se cumplen porque nacen a tiempo. Otros mueren, incluso cuando se les trata con el cuidado que merece todo lo frágil y valioso. Esas muertes pesan en el pecho. Creo que es ahí donde se entierran los anhelos no vividos.

Puedes llorarlos toda la vida, pero eso no hará que se cumplan, mucho menos cuando dependen de otra alma, de otro deseo, de otra libertad.

Entonces conviene entender, y ojalá hacerlo pronto, que es necio —y hasta egoísta— intentar sostener vivos en los demás anhelos que ya solo son nuestros. ¿Qué nos hace creer que somos tan especiales como para merecer que alguien viva una vida distinta por nosotros?

Durante mucho tiempo amé creyendo que, si siempre daba lo mejor de mí, nadie querría irse. Qué pensamiento tan pobre. Tan carente de amor propio. Tan nacido del miedo a estar sola.

Hoy estoy sola.

O, tal vez, por primera vez en mucho tiempo, estoy conmigo.

Se agita el mar profundo de mis sentires.

Se agita conmigo en medio.

Todo esto mientras, a menos de un metro de mí, una nube de cristal gotea frente a mis ojos.

Ay, Colombia, Colombia

Poner en palabras es de las cosas que más rápido ayudan a vaciar la mente, el corazón y el espíritu.

Estoy muy triste. Sentirse desarraigado es un término que me regaló un buen amigo. Eso… eso es muy, muy hijueputa de sentir. Perder la tierra debajo de uno es espantoso. Pero la raíz sabe buscar hacia abajo; y a más hambre, con más fuerza se arraiga a otros lugares (que los hay). Cada día es un lugar, las personas son lugares.

No sé, seré muy romántica al pensar que todos somos buenos —porque obvio no—, pero el colombiano de a pie, en su mayoría, lo es. No me digan que no, que yo veo eso todos los días y en todas partes.

Entonces, nea… a seguir, sin violencia. ¡Qué feo eso!, no es necesaria. Hay que respirar, contar hasta diez y hablar. Porque todos somos una llama🔥, pero hay que saber usarla. 💪🏻🇨🇴❤️‍🩹

Todos tenemos que morir algún día: en la vida real y en la vida de los demás.

Tenemos que aprender a morir en el significado que los demás nos dan en su vida, mientras nosotros mismos resignificamos todo, todo el fucking tiempo.

Tal vez la vida sólo se trate de darle a cada cosa su propio peso, su propio tiempo. Y ya. Seguir.

No sé cuánta indiferencia me cabe imaginar que el universo, lo que existe, incluso aunque no se nombre aún, tiene por mi existencia. Pero tampoco sé cuánta cantidad de universos cabe en lo que cada ser vive, en lo que he vivido hasta hoy.

Es un cumpleaños muy diferente. Me veo a mí misma piloteando muchas cosas, esperadas y no esperadas, y no sé ni cómo hago para seguir avanzando en esa cuerda floja de alegría melancólica que, a veces, es la vida.

Sea como sea, gracias, vida, por los universos internos y externos, porque existen. Gracias porque existo. 🫀

💐 37 💐

¿En qué momento llegué hasta por acá? 😅
Uf. ¡Jueputa! Sí, 37.

Kierkegaard escribió que la vida sólo puede entenderse mirando hacia atrás, pero tiene que ser vivida hacia adelante. Hoy he pensado mucho en esa frase.

Y, sin nada más en mis manos que el presente, agradezco mientras pido sabiduría para mirar hacia adelante, recordando lo aprendido. Pido caminar sin olvidar que la brújula está siempre, siempre, en mí misma. ❤️‍🔥