Pseudo perro

sol mapache, amarillo-naranja, de ojos redondos y juntos, nariz puntiaguda y cola nerviosa. Tan perro atrapado en el cuerpo de un gato, tan gato cuando ronronea haciendo temblar la cama, espantando a toda máquina los malos espíritus y, dicho sea de paso, los malos pensamientos; tan nocivos, tantas veces.

a Gabo, mi gato amarillo…

Villegas

hace una semana conocí a mi profesor de poesía. Es alto, delgado, de piel blanca, ojos cafés, cabello y barba castaños, su voz grave y fuerte avala su profesión de filósofo y poeta.

desde que lo vi te evoqué, te reviví en él, a vos, que fuiste el mejor maestro de todos mis días; estabas en él, en su forma de moverse, de vestir, eras vos, varias décadas más joven.

¡no te rías, que es verdad!

aprendí varias cosas en ese primer encuentro, la más importante quizá, que «la poesía demanda lo mejor de nosotros, y lo mejor de nosotros es nuestra atención, la disposición de todos nuestros sentidos».

bonito, ¿cierto?

me contaron que moriste, hace años, era algo que presentía pero, escucharlo fue como recibir un disparo en el pecho.

sin embargo, vas a necesitar mucho más que dejar de existir para borrar de mí esta inamovible y sincera gratitud.

¡tanta que me alcanza para revivirte, imagínate no más!

contame, ¿cuándo venís?

pa’ tomarnos un café, o una cerveza, pa’ charlar horas, o mejor, escucharte horas, pa’ decirte que me diste el regalo más bonito que se le puede dar a alguien; que ese libro en mis manos era una llave, y que la expresión en tu rostro, al entregármelo, indicaba que lo sabías de sobra…

Lo que no sabés, es que la usé.


¿tenés tus gafas allá, pa’ que me leas un rato?

Ecuación

dejar de buscar,
para dejar de pensar.
dejar de pensar,
para atrapar,
con las uñas,
partículas insólitas
de tranquilidad.

no lo olvides Alma,
en el pensar se anhela,
y en el anhelo,
se sufre vanamente.

Saber leer

me extraña, no lo dice explícitamente su mensaje de ayer en la noche pero sé leerle.

le extraño, no lo dice explícitamente mi respuesta de ayer en la noche pero sabe leerme.

Alma, el silencio es,
muchas veces,
la única forma honesta
de susurrar
lo que adentro grita.

Connotación interna

los besos, despacio.
el café, esporádico.
las bocas, cerca.
la vida, ambigua.
el amor, esquivo.
el silencio, vivo.
el deseo, extraño.
el destierro, llanto.
respirar, furtivo.
flores, en los campos.
el consuelo, ajeno.
ignorar, complejo.
despertar, soñando.

yo aquí, mientras tanto.

Visita

Te reconocí el viernes en la tarde. Cuando todos están afanados en sus trabajos, para marcharse prontamente, pues hay que retocarse y salir de fiesta.

Menos nosotros, que no saldríamos, ni veríamos a nadie, ni gozaríamos con el jolgorio interno de saber que es fin de semana. Ahí estabas y yo te vi, frente a frente… Debo decir que te imaginaba más grande y que verte así fue la confirmación plena de tu total indefensión.

Luego vino esa noche de domingo en que lloraste largo rato, viendo en la televisión a un hombre viejo y marchito, que pasa sus últimos días en el abandono más monstruoso, mientras no dejabas de lamentarte amargamente por él y preguntarte por qué pasan esas cosas:

Algunos están solos un viernes en la noche, otros un domingo en la tarde, otros siempre.

Te seguiré viendo, eso lo sé, vas a pasar frente a mis ojos sin que te invoque, y siempre será un doloroso placer la confirmación de tu presencia.