¿por qué le tienes tanto miedo a la muerte?

si ella solo trae la invitación a pausar.

¿qué cosa que ofrezca descanso puede ser mala?

¿no es la calma un bien inmenso y, aún así, poco apreciado?

alma, ¿no ha sido siempre así?

que después del invierno, y su quietud, se inquieta la vida de las flores y los árboles, para volver a ser… 🍂🌱

El alma sale del espacio doloroso. Desconozco su trayectoria, pero sé que a su paso, el silencio y el vacío se entremezclan para inundar lo que fue su lugar; se expanden, invisiblemente vívidos. Lo llenan todo; suben y traspasan el azul intenso del que hubiera podido sentirse como un día hermoso… No hoy, no acá.

Adiós, que te reciba la calma, perdón y buen viaje, B. 🌈☁️

el Ego, un muro.

yo, un círculo… diminuto, pesado y lento.
apenas puedo avanzar y mi sombra no lo testifica.

¿qué y por qué me pesa tanto?
¿qué me absuelve?
¿por qué huyo con mi dedo adelante, apuntando al faltante en el otro?
¿quién me juzgó cuando a mí me faltó lo mismo, o quién va a hacerlo cuando me falte?

¿quién, perseverando, descubrió en la compasión una balanza justa, una manera de hacer la paces?

¿quién encontró su libertad en liberarme?

¿quién trajó a verdad la paradoja: abrir la jaula, para ser un verdadero hogar?

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¿y si el amor es ser liviano, transparente; permitir que el otro aprenda lo que necesita aprender?

En el mar cada movimiento muere en el momento justo; no busca prolongarse u ocupar más de lo necesario. Consciente del ciclo, no se reusa a dar paso al inicio del siguiente movimiento…

Avanza y fluye, se renueva, entre agitación y calma.

A la niña que fuí y no supe cuidar…

¿Me perdonas?

Por no ser visible cuando te sentías pequeña, cuando ni siquiera sabías que de todo y de todos hay que dudar.

Desde este triste lugar, donde todo pasa y se convierte en olvido, estiro mis manos y toco tu rostro… No estabas sola, aunque no lo creas, todas las veces, yo estuve ahí, detrás del cristal del tiempo.

Todos estos años sirvieron para hacerme (y hacerte) fuerte. El espíritu creció más veloz que el cuerpo, alimentado por ese afán que, si lo comparo para darle dimensión, se asemeja a querer cuidar y conservar, como resistencia a la fatalidad, cualquier cosa buena encontrada después de una avalancha.

Debajo del lodo quedó escondida la herida.
La olvidaste (la olvidamos) por mucho tiempo…

Ineludibles, muchas cosas se tejen bajo ese velo silencioso y blanquesino que cubre el correr de los días…. Esta noche nos vemos. No hay niebla, ni cristal. La niña asustada avanza y llega a mí, la mujer que entiende.

La niña esta cerca, como nunca. Soy de su tamaño, y ella del mío. Me siento agotada; ya no puedo, y sé que en el futuro no podré, estirar más el espíritu. La niña avanza, movida por la curiosidad de la que siempre ha sido presa. Se acerca a la herida, que siempre ha estado ahí. La herida es grande, torció nuestras ramas… Pero trazó un puente, formó este hilo, con el que te traje a mí y me traje a ti. Estamos juntas.