Almas pervertidas por el análisis, descontentas, ansiosas de eternidad, que se vengan de la vida diciendo: ¡pondré mi alegría en ese constante irse de todo!

F.G.

Cuando te dejo ir, me dejo ir.

Pensemos que vamos en direcciones opuestas. Vamos a perdernos de vista, por un tiempo…

Dicen que la tierra es redonda, confío en que sí.

Tal vez, cuando lleguemos al polo que es opuesto al hoy, las mentes pesen menos y las almas abunden en generoso entendimiento, ojalá proporcional a lo que creemos que es el amor de hoy.

Vuelvo a mí.
Vuelve a ti.

Siempre, gracias.

Sobrevivir a uno mismo, a pesar de uno mismo.
Aprender a nadar para no ahogarme o, al menos, para convencerme de que di la pelea antes de morir ahogándome…

Es eso la terapia (?)

No me arrepiento a haber aprendido a nadar.

Escribir me salvó, lo hace todas las veces.

Voy dejando que las cosas se asienten en mí, lo suficiente para que tomen forma. A veces no lo hacen.

El deseo vano de abarcar, que tanto cansa.
Tal vez sea más adecuada la renuncia; dejar que las cosas, lo que consigo traen, sucedan a través -a pesar- de mí.

Contemplar(é), cada que el alma y la mente acuerden una tregua.

Buscar en el cielo.
Buscar en el humo.
Buscar en las estrellas.
En los primeros pensamientos del día
y el más remoto de la noche.

Buscar en la línea invisible de morir y nacer a cada ciclo.

Buscar en el atardecer tornasolado, tímido entre montañas.
Buscar en el recuerdo; sonreír con ternura.
Buscar en el olvido; pasar despacio saliva. Asumir sin llorar.

Buscar(se)(r)

Abstracciones

La imaginación, jugueteando con los opuestos, origina posibilidades -lugares- imposibles pero visualmente entrañables…

La luna, por nombrar un ejemplo claro, si no el más claro, nos sorprende en lo lejano; va asomando entre dos montañas, como una pequeña y redonda lámpara que, aunque refulge, solo tiñe las cosas de esa tímida luz gris azulada.

Los enanos y frondosos bosques formados por musgos, que aunque diminutos, dejan apreciar su tierna exuberancia.

Y así cada cosa, que regala la contemplación.

Se despide el sol, avanza el nacimiento de las siluetas que cada vez son más visibles, gracias a su renuncia.

Al desaparecer de mi vista como forma y quedar solo como luz alcanzo a contar, desde esta altura, seis enramados de montañas diferentes, uno tras el otro. Tonos azulados, muy cercanos, donde el verde no retiene al amarillo… Pasa a ser azul y luego nada.

Te señalé la forma de cabeza de gato en el medio de esa silueta.

Vimos, para siempre, que vivir es gratis, por eso impostergable.