Seres que son como estrellas fugaces, que nos acompañan un tiempo, pero sin dejar de ser fugaces. Al final, se van, siguen su trayectoria.

Aprender esta lección duele hondo, pero la abrazo. ✨

A veces, la única forma de volver a armarse, es derrumbarse por completo.

Aprender no es cómodo. Ya debería saberlo.

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Que «crecer es doloroso».

Jueputa. Demasiado.

Doliéndome todo, lo digo.

Pero vale la pena verse seguir.

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Crecer me duele. Me aferró a esa promesa.

Gracias a ese algo que siempre acude a salvarme. 🙌🏻

A todos les deseo tener al menos una persona que en los días de mierda les ayude a recordar lo valientes que son.

A todos nos deseo que, con más frecuencia, seamos esa persona.

Muchas semillas despiertan cuando el agua las toca.

Riego la tierra seca de mis desiertos, para que reverdezcan.

Aprendo a llorar, a llorarme, a tiempo. 🌦️

A pesar de todo, soy optimista.

Hacerse cargo de uno mismo, es muy jodido. Jueputa. Pesa demasiado.

En la penumbra escribo, como oración.

Como amuleto, esa frase: «paso a paso».

Que desierto tan malparido.

No me pierdo la fe. 🌻

Somos como hojas de un árbol. Nos va moviendo el viento; las decisiones, los azares.

Y en cada recorrido perdemos algo de nosotros mismos. Nos movemos dejando pequeños rastros de nosotros.

Inútil tratar de evitarlo.

El valor real de cada intento.

La salvación de seguir caminando, de aceptar y seguir.

Creer que al menos un pedacito de mí merece lo extraordinario.