Se despide el sol, avanza el nacimiento de las siluetas que cada vez son más visibles, gracias a su renuncia.
Al desaparecer de mi vista como forma y quedar solo como luz alcanzo a contar, desde esta altura, seis enramados de montañas diferentes, uno tras el otro. Tonos azulados, muy cercanos, donde el verde no retiene al amarillo… Pasa a ser azul y luego nada.
Te señalé la forma de cabeza de gato en el medio de esa silueta.
Vimos, para siempre, que vivir es gratis, por eso impostergable.
