«Gritos de silencio», en todas las direcciones.
Se estremecen las distancias. Se aglomeran, inservibles, los pasados planes de futuro. Tartamudea la aguja, antes exacta, del reloj.
Y la ausencia, que me devuelve el reflejo de mi propia, y actual, ausencia de todos los actos, de todas las cosas.
Buscarse en todo. No encontrar reflejo en ningún lugar, en ningún espejo. Escuchar las primeras gotas de lluvia anunciando con timidez el invierno. Hacerse un nido. Llamar hogar al frío. Dejarse aturdir y paralizar. Anhelar existir, al menos, como recuerdo…

Deja un comentario